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Nº 221

 


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Moreno, ya a la venta. 

Crudo en la Nevera, por Ana
Edición nº 221 – Abril de 2010

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http://lechugasytomates.mundovegetariano.com

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.MANUAL DEL CRUDIVEGANO  

  • 1- Mundo Verde:- La macrobiótica y el crudiveganismo.

     

  • 2- La Alacena:- Especial repostería integral, sencilla y sana.

  • 3-Manos al Fogón:

    - Menú completo crudivegano, sin frutos secos ni semillas.

    - Receta de alioli crudivegano para la thermomix.  

  • 4-Ensalada de Preguntas y Respuestas:
    Cómo me hice vegetariano.

    Este mes el testimonio de Helena Cuñado Kober, desde Madrid, España.

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Ana MorenoTwitter

amigos,

Bienvenidos al boletín de Abril de 2010. ¡Feliz primavera a todos!

Este boletín es un especial de recetas elegidas. Mi ánimo es agradecer a quienes os habéis unido al ayuno de primavera conmigo todo vuestro esfuerzo y colaboración.

Una vez que habéis realizado la adaptación o vuelta a comer normal después del ayuno, estáis en condiciones de probar algunas de estas deliciosas recetas de repostería integral que os propongo.

Si aún no has hecho la adaptación, puedes seguir el menú crudivegano sin frutos secos que se incluye más abajo.

Y para los amantes del alioli, una receta para prepararlo en la thermomix, una verdadera joya.

Seguro que te sientes identificado al leer el testimonio de “Cómo me hice vegetariano” de Helena Cuñado Kober. Que lo disfrutes.

Quedando, como siempre, a vuestro servicio, me despido hasta el próximo boletín.

 

Amor, Paz y Luz.

Ana Moreno


 

 

Hola

 

1.- Mundo Verde:

La macrobiótica y el crudiveganismo.

Muchas veces recibo emails en los que me preguntais si estoy a favor o en contra de la corriente macrobiótica para alimentarse.


Aunque parece que mi filosofía diverge porque predico comer mucho crudo y en la macrobiótica casi todo se come cocinado, considero que la macrobiótica entendida de forma vegetariana es una opción muy saludable para alimentarse.

Los que seguimos una alimentención predominantemente crudivegana y los que se inclinan por la macrobiótica, tenemos muchos puntos en común, como son evitar lácteos, cereales refinados, patatas y azúcar, a la vez que incluimos muchas semillas, verduras y algas. También coincido con el punto de vista macrobiótico en recomendar poca fruta, especialmente de la dulce.

Cada persona encuentra su camino en la alimentación y nada es perfecto para todos.

Yo predico el higienismo porque es lo que a mi me funciona, ayunar, comer crudo en verano y verdura verde al vapor en invierno; pero puede haber otras personas que encuentren un equilibrio mayor en comer sus alimentos predominantemente cocinados estilo macrobiótica.La cocción que se emplea en la macrobiótica es una cocción suave y prolongada.

Lo mejor es investigar y probar, hasta que encuentres tu propio camino, aquello que mejor te va a ti.

Uno puede encontrar el camino hacia la salud desde múltiples enfoques diferentes, antes que fijarse en lo que tienen aparentemente de opuestos, hay que buscar los puntos en común.

 


 

  

2.- La Alacena:

 

Este mes
en la despensa…

Especial repostería integral, sencilla y sana.

Pastel de manzana:

Engrasar un molde de 26 cms de diámetro y precalentar el horno a 190 grados.

Para la masa, batir juntos los siguientes ingredientes:

50 g de avellanas molidas

125 g de margarina vegetal no hidrogenada

100 ml de sirope de arce o ágave

1 pizca de sal marina

1 cucharadita de ralladura de limón

200 g de harina integral de espelta

2 cucharaditas de levadura en polvo

6 cucharaditas de zumo de manzana

Verter la masa en el molde y alisarla.

Colocar encima de 2 a 3 manzanas grandes laminadas y rociadas de zumo de limón.

Espolvorear por encima semillas de calabaza.

Cocer 40 minutos a 175 grados.

Cake de zanahoria con especias:

Engrasar un molde de cake de 30 cms de largo, o bien un molde de 26 cms de diámetro y precalentar el horno a 190 grados.

Batir juntos los siguientes ingredientes:

125 g de avellanas molidas

125 g de margarina vegetal no hidrogenada

100 ml de sirope de arce o ágave

1 pizca de sal marina

1 cucharadita de ralladura de limón

250 g de harina integral de espelta

3 cucharaditas de levadura en polvo

5 cucharadas de zumo de zanahoria

400 g de zanahoria rallada

1 cucharada de canela molida

1 cucharadita de clavo molido

1/2 cucharadita de nuez moscada molida

Vainilla al gusto

Verter la masa en el molde y alisarla.

Cocer 1 hora a 175 grados.

Pastel de mascarpone y arándanos:

Engrasar un molde de 26 cms de diámetro y precalentar el horno a 190 grados.

Para la masa, batir juntos los siguientes ingredientes:

100 g de queso mascarpone

4 cucharadas de agua

4 cucharadas de aceite de oliva

4 cucharadas de sirope de arce o ágave

1 pizca de sal marina

200 g de harina integral de espelta

3 cucharaditas de levadura en polvo

Vainilla al gusto

Verter la masa en el molde y alisarla.

Extender 150 g de mascarpone por encima y adronar con 400 g de arándanos.

Cocer 40 minutos a 175 grados.

Pastel de Linz:

Poner en remojo con agua caliente 150 g de frutas desecadas variadas: orejones, ciruelas y dátiles, durante 2 horas.

Engrasar un molde de 26 cms de diámetro y precalentar el horno a 190 grados.

Para la masa, batir juntos los siguientes ingredientes:

200 g de harina integral de espelta

150 g de avellanas molidas

2 cucharadas de algarroba en polvo

1 cucharadita de canela en polvo

1/4 de cucharadita de clavo molido

125 g de margarina vegetal no hidrogenada

100 ml de sirope de arce o ágave

1 pizca de sal marina

5 cucharadas de vino moscatel

Disponer la mitad de la masa en el molde y alisarla.

Hacer un puré con las frutas desecadas remojadas y escurridas, y verterlo sobre la masa.

Con el resto de la masa hacer un enrejado dejando u espacio de 2 cms entre las tiras de masa.

Formar un borde de masa para rematar el enrejado por alrededor del molde.

Cocer 40-50 minutos a 175 grados.

Este pastel debe reposar 2 días antes de ser cortado. Envuelto en papel film pyede conservarse durante semanas.

Tarta de albaricoque :

Poner en remojo con agua caliente 150 g de orejones de albaricoque, durante 2 horas.

Engrasar un molde de 26 cms de diámetro y precalentar el horno a 190 grados.

Para la masa, batir juntos los siguientes ingredientes:

100 g de harina integral de espelta

50 ml de nata vegetal

60 g de margarina vegetal no hidrogenada

Hacer una bola de masa, taparla y dejarla reposar en el frigorífico durante 45 minutos.

Estirar la masa y disponerla en el molde hasta dejarlo cubierto.

Picar el fondo de la masa con un tenedor y colocar encima albaricoques frescos cortados por la mitad y dispuestos boca abajo.

Cocer 30-35 minutos a 175 grados.

Hacer un puré con los orejones remojados y escurridos, y extenderlo sobre la masa.

 


 

3.- Manos al Fogón


 


 

Menú completo crudivegano ligero (sin frutos secos ni semillas)

Desayuno:

1 vasito de agua caliente (del grifo) con limón en ayunas;

1 vasito de zumo verde, por ejemplo de apio, jengibre y manzana verde.

Si se tiene mucha hambre, se puede tomar también un poco de papaya.

A media mañana:

Un batido hecho con mango, espinacas y agua.

Comida: Ravioli de zanahoria con hiziki en salsa pesto o alioli* y ensalada verde:

Cortar un calabacín en tiras a lo largo, de forma que si las enrollas puedas formar raviolis.

Rellenar cada ravioli con zanahoria rallada y algunas algas hiziki previamente remojadas.

Preparar la salsa pesto triturando albahaca con ajo y aceite de oliva al gusto.

Si se opta por el alioli*, seguir la receta al final del menú.

Condimentar con sal marina y pimienta negra. Disponer encima de los raviolis.

Acompañar por una ensalada verde de escarola, pimientos, rúcola, y tomate cherry, aliñada con aceite de oliva y zumo de limón. 

Merienda:

Fruta fresca a discreción, siempre de una sola clase.

Cena: Crema de espinacas con tropezones de la huerta.

Mezclar con la batidora los siguientes ingredientes hasta conseguir una textura suave:

1 aguacate, un buen puñado de espinacas frescas, media lima y 1 vaso de agua.

Rectificar de sal.

Hacer un picadillo con tomate, champiñones, apio y pepino y disponer por encima de la crema de espinacas.

- – -

*Alioli crudvegano (hecho con la thermomix):

20 g de zumo de limón

50 g de agua

50 g de aceite de oliva de 1ª
presión en frío

50 g de ajos

Sal marina al gusto

450 g de aceite de girasol de 1ª
presión en frío

Pesar 450 g de aceite de girasol y reservar.

Encender la thermomix a velocidad 6, añadir los ajos y trocear 20 segundos.

Añadir el resto de ingredientes menos los 450 g de aceite de girasol.

Programar 3
minutos a velocidad 4, pasado un minuto aumentar a velocidad 7 y pasado otro minuto aumentar a velocidad 9.

[Verificar que la trituración del ajo con el aceite y el agua queda como una crema, antes de proseguir con la receta, aquí reside en éxito de la misma]

Cuando se pare la máquina, ponerla de nuevo en marcha a velocidad 4 y, sin retirar el cubilete del bocal, añadir el aceite muy despacio, echándolo sobre la tapadera poco a poco.

Cuando el aceite haya bajado al vaso, esperar unos segundos antes de parar la máquina para que quede bien unido.

Similares a este son los menús que se siguen durante 2 semanas en el

Programa 14: Desintoxicación, bienestar y pérdida de peso en 14 días.

 

4.- Ensalada de Preguntas y Respuestas:



Cómo me hice vegetariano.

Este mes el testimonio de Helena Cuñado Kober desde Madrid, España.

 

De pequeña soñaba que me ponía muy enferma y los médicos me diagnosticaban una extravagante enfermedad cuya única cura sería… ¡comer exclusivamente chocolate para siempre! Bueno, me imagino que no he sido la única niña que ha tenido este sueño… lo curioso es que lo deseaba con todas mis fuerzas porque para mi comer era una obligación.

Mi madre siempre ha querido que mi hermana y yo tuviéramos lo mejor y que creciéramos sanas e integradas, así que, aunque ella no comía carne, sí que la preparaba para nosotras, pensando que si no lo hacía no cubriría nuestras necesidades alimenticias y además nos haría diferentes a los demás niños que comían “de todo”. Lo que ella no imaginaba es que nosotras ya éramos diferentes, habíamos heredado su sensibilidad y su compasión hacia los animales.

A los trece años, en nuestra primera estancia en Irlanda, mi hermana y yo nos paramos a ver las fotografías de una organización activista que mostraba animales en mataderos y otros tipos de explotación para las “necesidades” humanas. Hay que pensar que por aquel entonces aun no existía internet y nosotras nunca habíamos visto ese tipo de imágenes ni sabíamos la realidad que escondían. Quedamos tan impactadas que automáticamente dejamos de comer carne. Cuando volvimos a casa todos pensaron que sería una moda pasajera de adolescentes.  

De hecho, unos meses después, parecía que mi familia y mis amigos tenían razón, cada vez me encontraba más cansada y con más ojeras, “claro, porque no comes carne y no tienes proteínas” me decían todos. Agotada y desesperada, decidí que volvería a comer carne, comería pollo de vez en cuando y algún pescado y así todos me dejarían en paz con las dichosas proteínas. Aun así, en mi interior sabía que no era el camino correcto, si quería a mi gatito Micho como un hermano y si jamás comería un conejo o un ciervo, ¿Por qué me tenía que comer a los pollos si son animales que sienten, sufren y tienen el mismo derecho a la vida que todos los demás?

Qué pena que en aquellos años aun no tuve acceso a los libros y los cursos disponibles desde que comenzó la era de internet. Gracias a ellos me di cuenta de que no sólo es cruel comerse a los animales de la manera que lo hacen los humanos, si no que es perjudicial para nuestra salud. ¡Quien me lo iba a decir! Creo que ha sido la mejor noticia que he recibido en mi vida. Todo encajó de repente. Cuando dejé de comer carne estaba cansada porque mi alimentación no era rica y variada en vegetales y demasiado rica en dulces industriales. Si los humanos nos alimentamos de la variedad de plantas (todas las frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales etc.) y sus semillas, cubrimos todas nuestras necesidades, la Organización Mundial de la Salud lo dice claramente en su informe sobre nutrición. Si alguien  me pregunta por mi primera sensación cuando dejé definitivamente de comer animales le diría que fue una mezcla de alivio e ilusión.

Desde entonces mi interés por la nutrición y la salud ha ido creciendo, he leído, comparado y experimentado con montañas de libros y páginas web, y estoy plenamente convencida de que muchas personas serían vegetarianas si tuvieran la información necesaria y se despojaran de creencias populares que ya hace tiempo que  han dejado de tener sentido.

Muchos vegetarianos están hartos de oír a los carnívoros decir “¡No sabes lo que te pierdes!” Al contrario, desde que soy vegetariana he descubierto una gran variedad de alimentos, me siento aun más atraída por la naturaleza y en paz con los animales, en definitiva, me siento mejor persona.

Estoy muy agradecida a todas las personas que se dedican a difundir información sobre nuestra salud, el bienestar de los animales y la supervivencia del planeta. Gracias Ana por continuar inspirándome con tus libros y tus boletines y por supuesto, ¡por plantar mi semilla crudivegana!

Helena Cuñado Kober, Madrid (España).

 


 

 

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